Teenage Engineering abandona su propio negocio
Teenage Engineering deja de fabricar sintetizadores. La compañía sueca que debe su fama al OP-1 anunció que abandona justo el negocio que la puso en el mapa, y lo hizo con la solemnidad de quien comunica una estrategia que nadie había pedido. El CEO Jesper Kouthoofd se lo contó a High Snobiety sin dar fechas, sin plan B público y sin la menor intención de explicar con qué va a pagar las facturas mientras tanto.
Kouthoofd dijo que la decisión se tomó durante una reorganización el otoño pasado, cuando reunió a su equipo para anunciarles que dejaba los sintetizadores. Ni el OP-1 se salva, ese teclado que lleva en el mercado desde 2011 y que sostuvo la marca durante más de una década. “Los productos no son el negocio”, declaró. “Podemos ser mucho más que eso”. Traducido: dejamos de vender lo que sabíamos hacer bien.
La empresa no vive solo de sintetizadores. Detrás de ella están la consola Playdate, el fracaso del Rabbit R1 y varias colaboraciones con Nothing o IKEA, así que algo de cintura tiene. Pero también advirtió que sus grandes proyectos pueden tardar entre cinco y diez años en ver la luz. En un mundo donde el hardware se come los márgenes, quizá tenga razón, o quizá esté apostando la casa a un futuro que todavía no existe.
Lo que no dijo es de dónde sale el dinero mientras espera. Los foros de usuarios, ese termómetro impresentable pero honesto, reaccionaron entre el asombro y la burla. Una marca que vivía de vender objetos bonitos y caros ahora anuncia que dejará de vender objetos. Suena a esos políticos que se retiran “para dedicarse a la familia” y a los tres meses aparecen en un consejo de administración.
Si algo enseña este movimiento es que las empresas, igual que los gobiernos, siempre encuentran una excusa elegante para dejar de hacer lo que hacían bien. El OP-1 seguirá sonando en los estudios, pero la marca que lo parió acaba de decidir que ya no quiere ser ella misma.

