Kazajistán te da residencia por tu profesión
Kazajistán quiere triplicar su lista de profesiones con derecho a residencia permanente: de 51 a 174. El Ministerio de Trabajo colgó el borrador el 21 de septiembre y aguantó comentarios hasta el 6 de octubre. Lo importante no es el número, sino lo que lleva debajo. Quien entra por esa vía no tiene que demostrar solvencia económica para quedarse. Ni extractos, ni certificados, ni cuentas blindadas.
La lista nueva sale de la medicina, la ingeniería y la construcción, la tecnología, la energía, el transporte y la agricultura, sectores donde el país dice que le faltan manos. La norma que lo sostiene es de 2023 y la ampliación se apoya en un decreto presidencial de abril que manda reformar el clima de inversión antes de que acabe el año. El Estado kazajo se pone a fichar talento en lugar de espantarlo.
Según el Ministerio del Interior, en marzo de 2026 había 241.000 extranjeros con residencia permanente en el país, aunque no desglosa por qué puerta entró cada uno. El piloto de nómadas digitales, montado con el parque tecnológico Astana Hub, lleva apenas 250 permisos concedidos a especialistas de informática. El gobierno tampoco promete que la lista larga vaya a traer más gente: nadie ha publicado cuántos permisos se han dado por esta vía desde 2023.
El plato fuerte es la Altyn Visa, la golden visa kazaja. Quien entre por el programa de residencia fiscal del Centro Financiero Internacional de Astaná no paga impuesto sobre la renta, ni sobre la propiedad, ni sobre la tierra, y su familia se lleva el mismo trato. Es la vieja receta. Los que producen se van donde no les sangran, y los que se quedan siguen pagando la fiesta de los demás.

