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25 muertos en Nigeria y una cifra que no cuadra

Un avión ATR-42 de la Fuerza Aérea de Nigeria se estrelló el lunes en el estado de Ondo y mató a los 25 que iban a bordo. La aeronave llevaba 20 pasajeros y cinco tripulantes en una misión rutinaria hacia Lagos, según la propia Fuerza Aérea.

El aparato desapareció del radar y luego apareció estrellado cerca de una base naval en Igbokoda, una localidad a orillas de un río. Los vecinos dicen que escucharon algo parecido a un trueno y que el avión se llevó por delante varios árboles antes de caer. El avión quedó hundiéndose parcialmente en el agua.

Hasta ahí, una tragedia aérea como tantas. Lo que llama la atención es el número. El ministro de Aviación, Festus Keyamo, había dicho antes que la nave llevaba 32 personas, y los funcionarios nunca explicaron la diferencia con los 25 que confirmó la Fuerza Aérea. En un accidente así, contar bien a los muertos debería ser lo mínimo. Que el dato baile sin que nadie aclare por qué es la clase de detalle que los gobiernos prefieren que no mires.

El presidente Bola Tinubu declaró tres días de luto y ordenó banderas a media asta en todo el país. También mandó a la Fuerza Aérea a investigar la causa para evitar que se repita. El jefe del estado mayor aéreo, Sunday Kelvin Aneke, habló de un momento profundamente doloroso para la Fuerza Aérea y para la nación.

El ATR-42 se usa mucho para inteligencia, vigilancia y reconocimiento, y para mover tropas y suministros. La causa sigue sin estar clara. Cuando un Estado no sabe explicar ni cuánta gente iba arriba, tampoco deberíamos esperar que la investigación nos cuente toda la verdad.