Libertad

Argentina te vende el pasaporte y lo blanquea

350.000 dólares por el pasaporte argentino, en efectivo y sin devolución. El gobierno anunció el 2 de octubre que el programa de ciudadanía por inversión abrirá en el cuarto trimestre de 2026 con dos caminos: aportar una contribución no reembolsable al Tesoro Nacional, o comprar un bono estatal de 800.000 dólares creado para la ocasión.

El titular es solo el arranque. La cuenta real sube con cada familiar: 100.000 dólares más por cónyuge y por cada hijo de 18 a 25 años, y 25.000 por cada menor. Un matrimonio con dos hijos chicos no pone 350.000, pone medio millón, y todavía falta sumar tasas, due diligence, honorarios profesionales, banco y papelerío.

La ruta del bono tampoco es tan limpia como suena. El valor nominal es una parte; el inversor tendrá que entender el plazo, la custodia, las restricciones de transferencia, la liquidez, cómo se rescata y cuánto deja de ganar por tener la plata quieta ahí adentro. El Estado vende, pero el comprador asume todo el riesgo.

Y hay algo que este tipo de programas nunca discute: la nacionalidad no debería ser un producto de góndola. Cuando un gobierno convierte el pasaporte en mercancía, lo que en realidad revela es que necesita dólares urgente y que la desconfianza interna es tal que prefiere vender el documento afuera antes que arreglar la casa adentro. El que paga por un pasaporte compra un papel; la estabilidad del país se la sigue debiendo el que lo emite.