Una pelota le costó el torneo a Medvedev
Una pelota lanzada al público le costó a Daniil Medvedev el China Open. El ruso, número 5 del mundo, iba perdiendo 7-5 y 5-3 contra Novak Djokovic cuando golpeó una bola que rebotó en el muro y fue a dar a la cara de un espectador. Semifinal terminada, sin más.
El aficionado salió de la grada tapándose el ojo izquierdo, ayudado por el personal del estadio. Medvedev se disculpó después ante la prensa: dijo que fue “cien por cien un accidente” y que quería pedirle perdón en persona. El árbitro y un oficial de la ATP hablaron con él, y el ruso caminó hasta la red para estrecharle la mano a Djokovic. Así se despide alguien de un torneo.
Djokovic sabe de qué va la cosa. A él lo descalificaron del US Open 2020 por pegarle a una jueza de línea con una bola. Fue el primero en ponerse en el lugar del rival: dijo que esperaba que el herido no estuviera grave y que sentía lo de Medvedev porque conoce “exactamente” esa sensación. Que el mejor de todos los tiempos recuerde el episodio no es casualidad.
Medvedev no solo se queda sin final: pierde todos los puntos y el dinero que había sumado hasta la semifinal. Un pelotazo involuntario, y adiós a semanas de trabajo. Djokovic, mientras tanto, jugará el título contra Alex de Minaur después de que la otra semifinal se cortara por una lesión de Hubert Hurkacz.
El tenis presume de caballeros y de juego limpio, pero se rige por un reglamento que no distingue entre mala intención y mala suerte. Un gesto de frustración, un balón que se va donde no debe, y el tribunal no perdona. A Medvedev le costó un torneo entenderlo.

