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El gobierno te asusta con los USB del aeropuerto

Ningún caso confirmado de “juice-jacking” en más de una década. El FBI, la TSA y la FCC llevan años avisando contra los puertos USB públicos de los aeropuertos, ese supuesto ataque que instala malware en tu móvil mientras lo cargas. El problema es que no existe un solo informe creíble de que haya ocurrido de verdad.

La advertencia más citada es un mensaje de la TSA en Facebook de marzo de 2025: “Cuando estés en un aeropuerto no enchufes el teléfono directamente a un puerto USB”. La FCC publicó su propia alerta y la retiró cuando los expertos le discutieron el alcance de la amenaza. En 2019 avisó hasta el fiscal del condado de Los Ángeles, que luego admitió que no tenía ni un caso abierto.

El riesgo técnico existe sobre el papel. El USB lleva datos y corriente por la misma clavija, y en 2013 unos investigadores de Georgia Tech enseñaron en el Black Hat un cargador malicioso llamado Mactans capaz de instalar software en un iPhone. Desde entonces Apple y el resto metieron el aviso de “¿Confiar en este ordenador?”, y con eso se corta la mayor parte del problema.

Lo que queda es sentido común barato. Llévate tu propio cargador y una batería portátil, o cómprate un bloqueador de datos por cuatro euros y deja de darle vueltas. Nada de eso justifica el circo de alertas oficiales cada vez que aparece un enchufe libre en una terminal.

Y al final el mensaje es el de siempre. Las agencias que no arreglan los trenes, ni los precios, ni la seguridad de verdad, sacan tiempo para asustarte con un cable. Tú, mientras, subes al avión con el móvil al 12%.