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Casio te cobra 400 dólares por no desafinar

Cuatrocientos dólares por una alfombra musical. Casio acaba de presentar el CT-FS1, un teclado de 61 teclas que llega con Feel Sync, una tecnología que analiza la canción que le metas y hace que nunca toques una nota equivocada. Subes el tema a una app, el algoritmo lo desmenuza y el aparato se encarga de que todo suene en su sitio.

Suena a magia hasta que uno se para a pensarlo. Lo que venden no es un instrumento, es un corrector ortográfico para tus dedos. Da igual que no sepas dónde está el do, da igual que no hayas tocado un piano en tu vida: el teclado tapa el hueco. Es la misma lógica del traductor automático, del GPS que te dice por dónde ir y del bot que te escribe los correos. Al final nadie aprende nada, pero todos quedan contentos con el resultado.

La máquina en sí no está mal. Sesenta y una teclas con respuesta al tacto, altavoz estéreo con efecto envolvente, salida de auriculares, Bluetooth y menos de cinco kilos. Funciona con pilas AA o con corriente, y viene en negro o en blanco, todo del mismo color, teclas incluidas, una decisión estética discutible. Eso sí, a 400 dólares no es un juguete barato para el chaval que quiere probar.

Casio lleva décadas vendiendo teclados a gente que quiere sentirse músico sin estudiar. Ahora le añade un algoritmo que garantiza que el resultado sea intachable. Perfecto para la época: ni esfuerzo, ni riesgo, ni equivocarse. El único error que no cubre la app es el de pagar 400 dólares por aprender a no aprender.