Nicaragua borra a cuatro mujeres incómodas
222 presos políticos salieron de las cárceles de Nicaragua en febrero de 2023 y el régimen de Daniel Ortega los subió a un avión rumbo a Estados Unidos. Al aterrizar descubrieron el resto del trato: les habían quitado la nacionalidad y confiscado los bienes. Quien denuncia a un dictador en Nicaragua no acaba en la cárcel, acaba sin país.
Entre esos 222 iban cuatro mujeres: Guisella Ortega, Tamara Dávila, María Oviedo y Suyén Barahona. El régimen las marcó de “vendepatria” por alzar la voz. Ortega anunció en julio que no convocará más elecciones para que los “vendepatria” no “atrapen el poder”, y con eso dejó claro que la casilla no vuelve a abrirse.
A Guisella la llamaban la Gritona. Enseñaba literatura y en las protestas de 2018 leía los nombres de muertos y presos que le pasaban las madres. La detuvieron en noviembre de 2022 y los policías usaron a su hija de 16 meses como palanca: “Danos información o te la quitamos”. Salió del país con la niña y tardó más de tres años en volver a verla. La reencontró en 2025 y la pequeña no la reconocía como su madre.
Tamara Dávila, Suyén Barahona y María Oviedo pasaron por la Dirección de Auxilio Judicial, el centro que en Nicaragua llaman el nuevo Chipote. El Comité contra la Tortura de la ONU y la Organización Mundial contra la Tortura han denunciado allí violencia sexual, descargas eléctricas y aislamientos prolongados. Las encerraron en celdas separadas, con la prohibición de hablarse, y les reprochaban que estuvieran ahí en vez de cuidando a sus hijos.
A Tamara le quitaron 20 meses, los primeros 80 días llorando por su hija de cinco años sin saber nada de ella. A Suyén le ofrecieron casa por cárcel a cambio de delatar gente y se negó; su primera videollamada de diez minutos con su hijo llegó el 25 de diciembre de 2022, después de 18 meses recluida. A la exfiscal Oviedo la arrestaron en casa de su madre el mismo día en que le dieron el alta de una operación.
Un informe de 2026 sobre persecución política por motivo de género explica el patrón: el régimen va contra el movimiento feminista porque se niega a aceptar el modelo de mujer sumisa y le disputa el control social. Hoy Suyén y María rehacen su vida en Estados Unidos, Tamara estudia en Granada y Guisella pelea con la burocracia para llegar a España. Cuatro mujeres que un día tuvieron pasaporte y ahora piden asilo en el país que las dejó sin él.

