Cuba gana el voto y pierde aliados
La Asamblea General de la ONU aprobó la resolución cubana contra el embargo de Estados Unidos con 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones. Hace un año el mismo texto sacó 165 apoyos, 7 rechazos y 12 abstenciones. Cuba sigue ganando la votación número 34 y sigue perdiendo amigos en el camino.
El dato interesante no está en La Habana, está en quién cambió de lado. Colombia, Ecuador y Costa Rica votaron en contra, algo que no hacían antes, y Chile, Honduras y Perú pasaron del sí a la abstención. No hace falta ser analista para leer el mensaje: los gobiernos de la región están mirando más a Washington que a la isla, y lo demuestran donde se puede ver.
Venezuela no votó. Tiene suspendido el derecho al voto por no pagar sus cuotas y, según una carta de António Guterres del 3 de septiembre, necesita poner 123 millones de dólares sobre la mesa para recuperarlo. El aliado más ruidoso de Cuba en la región no pudo levantar la mano porque no tiene con qué.
Díaz-Canel celebró el resultado como un triunfo de la verdad frente al chantaje. Es una frase que suena bien hasta que se compara con los números: la resolución es un texto no vinculante que Cuba presenta desde 1992 y cada año convence a menos países. Ganar por mayoría absoluta no es lo mismo que ganar terreno.
El embargo sigue en pie y la votación no cambia una sola tonelada de comida en La Habana. Lo que cambió es el mapa: la América Latina que votaba en bloque contra Washington ahora se parte, se abstiene o se da la vuelta. Cuba conserva el discurso y pierde el coro.

