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Bolt enciende un chip y ya promete milagros

Bolt Graphics encendió su primer chip y ya está vendiendo el futuro. La startup californiana anunció a mediados de octubre que su silicio de prueba, fabricado por TSMC en 12 nanómetros, arrancó sin problemas la primera vez que le dieron corriente. El detalle es que la GPU que de verdad quieren vender, la Zeus, no llegará a producción en volumen hasta 2028.

El chip de prueba mide 6 milímetros cuadrados y consume 1,4 vatios, frente a los 35 que gastaba la FPGA con la que venían trabajando. Su única función es la simulación electromagnética en hardware dedicado, que sirve para diseñar desde radares hasta lentes de cámara. El consejero delegado y fundador, Darwesh Singh, dijo que esto demuestra que pueden correr un algoritmo de física muy complejo acelerado en silicio, algo que según él nadie había hecho antes.

Lo que no publicaron son cifras de rendimiento. Solo que superó sus propias estimaciones internas. Cuando una empresa no enseña números y se apoya en lo que ella misma calculó, conviene desconfiar.

Porque las promesas de Zeus son de las que hacen ruido. Diez veces el rendimiento de renderizado de las GPUs actuales, trescientas veces más rápido en simulación electromagnética y hasta diez veces el trazado de rayos de la RTX 5090 de Nvidia. Todo sin una sola prueba independiente, claro. Los números los puso la propia casa.

Dos días después del anuncio, Reuters contó que Bolt busca levantar unos 100 millones de dólares con una valoración cercana a 700 millones, y que abrió oficina en Taipéi para estar cerca de sus fabricantes. En abril ya hablaban de más de 14.000 empresas y desarrolladores apuntados al acceso anticipado, con una cartera de productos de más de 500 millones. No nombraron ni un solo cliente.

El negocio de las tarjetas gráficas no se gana con presentaciones. Se gana con controladores que funcionen, compatibilidad y años de soporte. Nvidia no domina por tener el silicio más bonito, sino porque cualquier juego y cualquier programa arrancan en sus tarjetas sin hacer preguntas. Ahí es donde los recién llegados se estrellan, y ahí es donde Bolt todavía no ha enseñado nada.