Lula gana y hereda un Brasil roto
Lula da Silva vuelve a gobernar Brasil hasta 2031 tras ganar a Flávio Bolsonaro en una segunda vuelta ajustada. El hombre que ya presidió el país entre 2003 y 2010 repite mandato, pero esta vez con un Congreso que no es suyo y una economía que no le va a hacer ningún favor.
La primera pared es política. El Partido Liberal, la casa de los Bolsonaro, se consolidó como primera fuerza de la Cámara con 121 de los 513 escaños y 28 de los 81 del Senado. “Muy poco margen”, resume Flávia Loss, investigadora de la Universidad de São Paulo, sobre sus posibilidades de aprobar la agenda. Para sacar cualquier cosa adelante tendrá que negociar con el Centrão, ese bloque de centro y centroderecha que apoya al gobierno de turno a cambio de cargos y presupuesto.
La oposición tampoco parece interesada en pactar nada. Loss lo dice sin adornos: el bolsonarismo no busca acuerdos programáticos, busca tumbar las iniciativas del PT. No es un debate de ideas para elegir la mejor alternativa para el país, es la demolición del adversario.
El frente económico pinta peor. El déficit fiscal llegó al 9,48 por ciento del PIB y la deuda pública ronda el 82,9 por ciento, con tipos altos que encarecen cada préstamo del Estado y frenan la inversión. El economista Pedro Rossi propone financiar la agenda social con impuestos más progresivos, revisión de los beneficios fiscales y lucha contra la evasión, un plan con muy poco recorrido en ese Congreso.
Y encima está Washington. Trump impuso aranceles punitivos a productos brasileños por el juicio contra Jair Bolsonaro y después añadió otro gravamen del 25 por ciento, además de declarar organizaciones terroristas al PCC y al Comando Vermelho, algo que en Brasilia se lee como una intromisión en la soberanía nacional. Trump todavía no se ha pronunciado sobre la victoria de Lula. Con ese panorama, la moraleja es incómoda para los dos bandos: Brasil no votó por un proyecto, votó por no ser el otro. Y ahora le esperan cuatro años más de parálisis con el mismo guion de siempre.

