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Prohíben DeepSeek por ser barato y bueno

El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos prohibió DeepSeek en todas las agencias civiles federales, sus sistemas informáticos y sus contratos. La orden, publicada en el Federal Register, sostiene que el modelo chino podría transferir datos sensibles de empleados y proveedores del gobierno a Pekín, además de contener malware u otras vulnerabilidades de seguridad.

La prohibición llega dos días después de que DeepSeek lanzara su último modelo, el V4.1-Flash-1017, que la compañía presentó como más inteligente, más rápido y más eficiente. Es la primera vez que Washington mueve ficha con una medida de esta amplitud, aunque no es la primera escaramuza: el año pasado dos congresistas ya habían propuesto vetar el chatbot en los dispositivos oficiales.

El detalle que nadie quiere discutir es el precio. DeepSeek vende inteligencia artificial a una fracción de lo que cuestan ChatGPT o Gemini, y esa es exactamente la parte que incomoda. A Washington le preocupa que Pekín espíe a sus funcionarios, no que Amazon o Google lleven años guardando los mismos datos en sus servidores con permiso de las mismas agencias.

La orden también deja al gigante chino fuera de cualquier contratación pública federal. Ni un contrato, ni un piloto, ni una prueba en un sótano. Las agencias tendrán que retirar además cualquier producto derivado que ya esté instalado, aunque nadie ha explicado cuánto costará limpiar lo que se compró con dinero público.

En el fondo hay una confesión involuntaria. Si el modelo chino fuera malo, no haría falta prohibirlo: se caería solo. Lo prohíben porque funciona, porque es barato y porque está a punto de comerse el mercado que las empresas estadounidenses consideraban suyo. La seguridad nacional es el argumento más viejo del mundo para cerrar una puerta que la competencia dejaría abierta.