Trump elige primer ministro en Israel
Trump le pidió el voto israelí para Netanyahu. A dos semanas de las elecciones legislativas en Israel, el presidente de Estados Unidos publicó en Truth Social un respaldo explícito al primer ministro, al que llamó “gran primer ministro guerrero” y “un socio aún mayor para la paz”.
El mensaje no dejaba mucho a la interpretación. Trump escribió que si Israel tiene al líder equivocado, y aclaró que cualquiera que no sea Bibi lo es, “Estados Unidos tendrá que hacer este trabajo solos, y no estoy dispuesto a hacerlo”. Acto seguido lo calificó de fuerte, valiente y brillante. Le puso la campaña en bandeja delante de sus votantes y le avisó de lo que pierde si no lo elige.
El detalle es que un jefe de Estado extranjero se mete de lleno en la contienda interna de otro país. Washington lleva años dando lecciones de democracia por el mundo, exigiendo elecciones limpias y procesos transparentes. Cuando le toca a un aliado favorable, la regla cambia, y el respaldo llega sin pudor y sin que a nadie le extrañe.
Tampoco es nuevo. Trump y Netanyahu se conocen desde hace años y el tema iraní los ha mantenido del mismo lado, que es justo el marco que el presidente usó en su mensaje. Pero una cosa es una alianza entre gobiernos y otra muy distinta usar el pulpito presidencial para decidir quién gobierna en Israel.
Los israelíes votarán lo que quieran votar. Aunque el mensaje venga de fuera, la última palabra sigue en las urnas, y ese es justo el detalle que a los que reparten lecciones de democracia les molesta que les recuerden.

