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Apple deja que otros paguen la factura

1.999 dólares por un teléfono que se dobla. Apple presentó el iPhone Duo y de golpe los plegables dejaron de ser una rareza de ingenieros para volverse el producto que todos quieren. La compañía no inventó nada. Llegó tarde, cuando el trabajo sucio ya estaba hecho.

Repasemos la historia. En 2019 Royole sacó el FlexPai al escenario del CES y lo vendió como el primer plegable del mundo, y los que lo probaron dijeron que era tosco, mal medido y francamente incómodo. Semanas después Samsung lanzó su Galaxy Fold por casi 2.000 dólares y la prensa empezó a devolver unidades con la pantalla rota, porque muchos le arrancaron una lámina de plástico que parecía un protector. Samsung tuvo que retirar el modelo, rehacerlo y volver a empezar. Huawei, en paralelo, dobló el suyo hacia afuera con el Mate X y consiguió un diseño precioso que se rayaba con solo mirarlo.

Durante los años siguientes los fabricantes de Android cargaron con todo. Samsung metió vidrio ultrafino, Oppo consiguió disimular el pliegue con el Find N, Honor fue afinando el chasis y Google llegó a la resistencia IP68 con el Pixel 10 Pro Fold. Cada uno arregló un problema que le costaba dinero a otro. Los precios además bajaron, y modelos como el Razr nuevo y el Z Flip 3 acercaron los plegables al bolsillo de la gente normal.

Y entonces apareció Apple. Es su viejo truco. Espera a que los demás paguen los errores, se sienta a ver cómo se resuelve el pliegue y entra cuando el mercado ya está maduro, con un producto cerrado y bien contado. El iPhone Duo mide 7,6 pulgadas por dentro, 5,4 por fuera y cuesta 1.999 dólares. Counterpoint calcula que venderá seis millones de unidades solo en 2026.

No es magia, es estrategia. El que aguanta sin gastar y deja que los demás aprendan a golpes termina cobrando la fiesta. Como los políticos que esperan a que el vecino tome la decisión impopular para colgarse la medalla después.