28 detenidos y el dinero sigue sin aparecer
Veintiocho detenidos en Ghana y Nigeria y once millones de dólares “identificados” para un posible bloqueo. Así resume el Departamento de Justicia de Estados Unidos la primera operación conjunta contra el fraude en África Occidental, con Binance, Coinbase y tres firmas de análisis de blockchain en el escaparate. Hubo detenciones, hubo víctimas rescatadas y hubo rueda de prensa.
El dato de los once millones hay que leerlo despacio. No es dinero recuperado: es dinero que alguien dijo que podría congelarse. Los funcionarios anunciaron incautaciones de criptomonedas sin decir cuánto ni cuáles, así que el número redondo es el único que se puede citar sin que nadie discuta. En Ghana se identificaron 117 víctimas de trata esperando volver a su casa en Nigeria.
Coinbase dice que localizó a 65 víctimas activas y evitó 415.000 dólares en pérdidas potenciales. TRM Labs asegura que destapó una red de blanqueo entre particulares. Meta borró 3,7 millones de cuentas, páginas y grupos de Facebook e Instagram, y los investigadores recibieron pistas sobre más de treinta centros de estafa. Todo voluntario, todo gratis, todo en nombre de la protección del consumidor.
Ahí está el punto que nadie quiere discutir. Los mismos exchanges que ganaron dinero moviendo esos fondos aparecen ahora como policías auxiliares, porque el Estado no sabe seguir el rastro de las monedas y subcontrata la vigilancia a las empresas que cobran comisión por moverlas. Los detenidos son la parte visible, la que se puede fotografiar. El sistema que hizo posible el fraude sigue igual, eso sí, con un sello de colaboración ciudadana.

