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Una familia muerta y dos acusados de daños

Philip y Kim English y sus hijos Callum, de 12 años, y Jayden, de nueve, murieron el martes en el incendio provocado de su casa en Waterford, Irlanda. Otros dos niños siguen en estado crítico en el hospital. La Garda, la policía irlandesa, trata el fuego como un ataque contra la vivienda familiar en el barrio de Birchwood.

El sábado por la tarde dos personas comparecieron ante una sesión especial del tribunal de Clonmel. Cian Stacey, de 21 años y sin domicilio fijo, y Jessica Dalton, de 31, con dirección en la ciudad de Waterford. Cada uno enfrenta tres cargos: un delito de daños y dos agresiones con resultado de lesiones graves contra dos personas cuyos nombres no se publican por razones legales.

Los dos quedaron en prisión preventiva y vuelven a comparecer el 20 de octubre. Allí la acusación se leerá otra vez, probablemente más cargada, y por ahora el expediente describe lo ocurrido con la frialdad de un formulario. Una familia quemada dentro de su casa, dos niños peleando por vivir y el papel oficial hablando de daños y de agresiones.

Los funerales serán el lunes a la una de la tarde en la iglesia del Sagrado Corazón, en The Folly, y después el entierro en el cementerio de Kilbarry. Cuatro ataúdes salen de la misma puerta, dos hermanos siguen en el hospital y dos acusados esperan la próxima vista. El Estado llega puntual a leer cargos y llega tarde a todo lo demás.