El Papa llama a Putin desde la cama del hospital
Tres días después de que le extirparan el lóbulo inferior del pulmón derecho, el Papa Leo XIV llamó a Vladimir Putin para pedir un alto el fuego. El Vaticano informó el viernes que el pontífice, recuperándose de un cáncer de pulmón, expuso su “profunda preocupación por la grave situación humanitaria” en Oleshky, una ciudad de la región de Jersón ocupada por Rusia desde 2022.
El planteo del Papa fue concreto: pausar los combates para que entren alimentos y medicinas y para que la población civil pueda salir por voluntad propia y sin peligro. Los vecinos de Oleshky llevan sin recibir reparto de comida desde mayo, la electricidad y la atención médica son escasas, el agua falta y los caminos de salida están minados. Las Naciones Unidas calculan que quedan unas 1.700 personas atrapadas.
Leo XIV, de 71 años y nacido en Chicago, fue operado el martes en el hospital Gemelli de Roma en una cirugía de noventa minutos. Le diagnosticaron adenocarcinoma pulmonar, el tipo más común de cáncer de pulmón. Este viernes los médicos dijeron que su condición general mejora de forma sostenida y que ya hace su vida diaria sin ayuda. Los estudios para saber si el tumor se diseminó siguen pendientes.
El propio Papa celebró misa el viernes en una capilla improvisada en el décimo piso del hospital, frente a enfermeros y policías vaticanos, y les agradeció por cuidar a los frágiles y, en particular, por cuidarlo a él. Podría recitar el Ángelus este domingo, tal vez desde el mismo hospital. El Vaticano, mientras tanto, ya publicó la lista de periodistas acreditados para el viaje a Sudamérica del mes próximo.
Da algo de vértigo ver quién mueve los hilos reales del mundo. Los presidentes que financian la guerra no levantan el teléfono, y el que llama para pedir una tregua es un hombre de 71 años recién salido del quirófano, con medio pulmón menos y los resultados del cáncer todavía en el aire. Tal vez por eso la diplomacia de verdad nunca pasa por los despachos oficiales.

