Europa le regatea la visa al Golfo
Once años después de que los Emiratos entraran sin visa, Europa sigue decidiendo si deja pasar a los demás. Los cinco países del Golfo que aún necesitan visado Schengen, Arabia Saudita, Baréin, Kuwait, Omán y Qatar, están a punto de arrancar el trámite que podría eximirlos, según el secretario general del Consejo de Cooperación del Golfo, Jasem Mohamed Albudaiwi.
El anuncio no tiene fecha. Albudaiwi habló del asunto en un podcast difundido el 9 de octubre y, cuando le preguntaron si la exención podría llegar en un año, se guardó el dato. Lo único confirmado es que la cumbre entre la Unión Europea y el Golfo, prevista para el 24 de octubre en Riad, sería el escenario del anuncio.
Los papeles van por delante de la retórica. La agenda del comité de representantes permanentes del Consejo incluye un punto llamado “proceso de exención de visado” para cada uno de los cinco países, con conclusiones para aprobar y un plan de acción para respaldar. Todo eso lo iban a despachar sin discusión el 7 de octubre, en silencio administrativo, sin que ningún ciudadano pudiera opinar.
El criterio que pone Bruselas es frío: para empezar siquiera el trámite, el porcentaje de visados rechazados a esos nacionales tiene que quedar por debajo del 3%. Kuwait ya cumple con holgura, 2,88% en 2024 y 2,64% en 2025. Es decir, la puerta no se abre por derecho ni por reciprocidad, se abre cuando el número cuadra.
Mientras tanto, el visado cuesta 90 euros por adulto, más los 20 euros del sistema ETIAS cuando por fin entre en funcionamiento. Y aquí está el detalle que casi nadie cuenta: la exención sigue la nacionalidad, no la residencia. Quien vive en el Golfo con permiso de larga duración y pasaporte de un país de la lista negra seguirá haciendo la cola como cualquier turista.
Europa no regala movilidad, la administra. Once años después de eximir a los emiratíes, sigue negociando con los vecinos por goteo y midiendo a cada pueblo por su tasa de rechazos. La libertad de cruzar una frontera dejó de ser un derecho para convertirse en una concesión que se firma según convenga.

