Withings te vende el reloj y te alquila los datos
100 dólares al año para sincronizar el reloj con Apple Health. Withings cambió las reglas esta semana y metió una función que era gratis detrás de su suscripción de pago. Los usuarios nuevos, cualquiera que se registre después del 13 de octubre, tienen que pagar Withings+ si quieren que sus datos de salud pasen solos a Apple Health o a otra app parecida.
Los que ya tenían cuenta se salvan, por ahora. El resto tendrá que exportar el historial a mano cada vez que quiera ver sus propios datos en otra plataforma. Traducido: si compraste el aparato, los números siguen siendo tuyos, pero moverlos ya cuesta cien dólares al año.
La respuesta de Withings en su propio foro fue de manual. Un mensaje marcado como respuesta oficial confirmó el cambio y lo justificó diciendo que la sincronización automática con apps de terceros forma parte de Withings+. Sin culpa, sin disculpas, sin explicar por qué una función que existía gratis ahora es un servicio premium.
El detalle que molesta es la escala. Withings vende básculas de 600 dólares y de 280. No es una empresa barata. Cobrar cien al año por sincronizar datos no es cubrir costos, es abrir una caja registradora nueva sobre algo que el cliente ya pagó.
El patrón ya no sorprende a nadie. Compras el fierro, y después te venden la electricidad. Compras el auto, y el asiento con calefacción viene por suscripción. La sincronización con Apple Health no es una función nueva ni costosa. Es una palanca, y Withings decidió apretarla.
La moraleja es simple: cuando el hardware se convierte en la puerta de entrada a una renta mensual, el que compra nunca termina de comprar. Le venden el reloj, y encima le alquilan los datos.

