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Si gana el estado, Kalshi se va del país

Tarek Mansour, consejero delegado de Kalshi, dijo este miércoles que si los tribunales dan la razón a los estados en su pelea por quién regula los mercados de predicción, su empresa no se irá a otro organismo federal, se irá del país. Lo dijo en el DC Fintech Week, cerca de Washington, con una frase que resume todo: no es un duelo entre estado y federación, es un duelo entre existir aquí o mudarse a una isla.

El lío viene de que una lista creciente de estados acusa a Kalshi y a sus competidores de operar apuestas deportivas ilegales, mientras la CFTC, el regulador federal de futuros, lleva meses intentando arrogarse la potestad exclusiva sobre el sector. Los tribunales federales ya se han partido: un fallo a favor de Kalshi y dos a favor de los estados. New Jersey ha pedido al Tribunal Supremo que decida, y hasta la NFL ha metido baza, lo cual te dice bastante sobre el tamaño del pastel.

Mansour sostiene que la idea de que el deporte no tiene consecuencias económicas es ridícula, y tiene razón. Pero el fondo del asunto no es si el deporte genera dinero, es quién se queda con la comisión de controlarlo. Los estados huelen la recaudación de las apuestas deportivas y el regulador federal huele su parcela de poder, y en medio hay una empresa que si pierde la partida se larga a una jurisdicción que la trate mejor.

También le preguntaron por los volúmenes de sus futuros perpetuos de bitcoin y ether, sospechosamente repetitivos, y respondió que en X hay mucho exagerado y que los mercados son complicados. Puede ser, pero cuando tus datos se repiten tanto que la gente se da cuenta, ya no es un malentendido, es un patrón.

Que dos aparatos del Estado se peleen por regular algo que ninguno produce no debería sorprender a nadie. El negocio nunca fue el deporte ni el bitcoin, el negocio siempre fue la licencia.