Latam

Bukele libera a la mitad de su cárcel estrella

Nayib Bukele anunció este martes que su Gobierno estudia liberar de forma anticipada a cerca del 50% de los presos salvadoreños que colaboraron con pandillas, siempre que acepten vigilancia y cumplan condiciones. Lo dijo en una rueda de preguntas tras presentar un acuerdo energético con el grupo español COx, y lo resumió con una frase que merece enmarcarse: culpable, pero liberado condicionalmente.

Sobre el papel hay matices. Bukele asegura que no es lo mismo quien aplicaba el yugo que quien sobrevivía bajo él, y que los expedientes se revisan caso por caso para ver si cabe una excepción. Suena razonable hasta que recuerdas que ese mismo Gobierno lleva desde 2022 deteniendo gente en masa bajo un régimen de excepción, con denuncias de capturas arbitrarias y un debido proceso que en la práctica brilla por su ausencia. Si el criterio para decidir quién colaboró con la pandilla es el mismo con el que se decidió quién iba a prisión, el filtro no vale gran cosa.

El detalle importante es que no hay fecha, no hay número exacto de beneficiarios, no hay requisitos concretos y no hay mecanismo de supervisión definido. O sea, un anuncio. El hombre que construyó su marca sobre la mano más dura del continente ahora insinúa que va a vaciar media cárcel, y lo insinúa justo cuando su modelo empieza a oler a problema de mantenimiento.

Nadie niega que los homicidios cayeron y que mucha gente volvería a votarle sin pensarlo. Pero una política de seguridad no puede ser un espectáculo que se recorta cuando la factura aprieta. Primero metes a todo el que se te cruza, después sueltas a la mitad sin explicar cómo decides, y el ciudadano de a pie sigue pagando el pato.

El que construyó la cárcel más famosa del mundo para las fotos ahora busca la puerta de atrás. Que nadie diga que le sorprendió.