Latam

Lula pierde y la ola rosa empieza a temblar

Flávio Bolsonaro ganó la primera vuelta en Brasil con el 47 por ciento, frente al 45 de Lula da Silva, y le saca más de dos millones de votos de ventaja sobre casi 120 millones de sufragios. El veterano líder del PT estaba convencido de cerrar la elección el domingo. La última encuesta de Datafolha, publicada el sábado, le daba 45 a 42. Sus propios sondeos le vendieron una victoria que nunca llegó.

La clave que no supo leer Lula fue la tendencia. Bolsonaro hijo llevaba semanas subiendo en todas las encuestas, y el empujón final lo dejó primero. Aquella noche, desde su casa en Río de Janeiro, el candidato de la derecha hablaba del fin de la era del PT. En el búnker de Lula el ambiente no era festivo. El partido de izquierda ha gobernado Brasil casi veinte de los veintiséis años de este siglo.

Todo se decide el 25 de octubre, en la segunda vuelta. Lula, que este mes cumple 81 años, se aferró al fútbol para animar a los suyos: estamos en la prórroga, dijo. Pero si cae, cae con él mucho más que un mandato. Su derrota pondría punto final a la ola rosa que en menos de treinta años llevó a la izquierda al poder en Venezuela, Brasil, Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay, Perú, Ecuador, Bolivia y Colombia. También en México, con López Obrador en 2018 y Sheinbaum en 2024.

La ola no murió de un golpe, se fue desinflando. Los votantes que la sostuvieron se cansaron de la corrupción, de la inflación y de los políticos que les prometían todo y entregaban migajas. Cuando un proyecto lleva veinte años en el poder, ya no lo defiende nadie que no viva de él.

Falta un dato para saber quién tiene razón, y sale de las urnas. Lo único seguro es que la izquierda del continente mira la segunda vuelta brasileña con más miedo que esperanza.