Marino británico de 24 años acusado de espiar
Un marino de la Royal Navy de 24 años fue acusado de filtrar información clasificada a Rusia. Teddy Young fue detenido el martes en su casa de Bedfordshire y presentado ante el tribunal de magistrados de Westminster este jueves, después de una investigación de la policía antiterrorista de Londres. Los cargos caen bajo la Ley de Seguridad Nacional, ese paraguas legal con el que el Reino Unido lleva años castigando lo que antes se llamaba, sin adornos, espionaje.
La responsable de la unidad antiterrorista, Helen Flanagan, calificó el asunto de muy serio por tratarse de un miembro en activo de las fuerzas armadas y pidió que se evite la especulación para no entorpecer el proceso. Lo dijo con la boca pequeña, porque cuando el acusado lleva uniforme la prensa británica ya tiene su titular servido. Un detalle que conviene anotar es lo que la policía aclaró de entrada: nada de esto tiene relación con el incidente de la base aérea de RAF Fairford, que sigue su propio camino.
La precisión no es casual. En un país que vive en alerta permanente por espionaje, cada detalle se lee como la punta de una red más grande, y las autoridades prefieren desactivar los rumores antes de que crezcan. Un chaval de 24 años acusado de pasar secretos a Moscú encaja demasiado bien en el relato que muchos llevan años construyendo.
No sé qué hizo Young ni con qué pruebas cuentan, y él es inocente hasta que se demuestre lo contrario. Pero la industria de la seguridad nunca descansa y siempre encuentra un uniforme joven que le dé la razón. Las naciones que llevan décadas preparándose para una nueva guerra fría terminan generando exactamente los casos que justifican su propia maquinaria.

