Libertad

Los ricos no esperan al visado británico

Cinco millones de libras y una puerta cerrada. El Gobierno británico enterró el visado de inversor en el presupuesto del 28 de octubre, y los asesores de fortunas lo llaman no-brainer: una obviedad que nadie quiso escuchar. John Kiely, de Howard Kennedy, dice que hay apetito entre clientes de alto patrimonio y que sería fácil de vender al electorado si el dinero se invierte de verdad en la economía del país.

Zoe Jacob, de Boodle Hatfield, afirma tener una lista de potenciales clientes esperando el anuncio para mudarse. Robert Brodrick, de Payne Hicks Beach, pide algo más fino: que los cinco millones vengan con un estatus fiscal preferente durante la vigencia del visado y una tasa anual. Es decir, pagar por entrar y pagar por quedarse. El Tesoro y el Home Office ya tumbaron la idea una vez, y el cierre del Tier 1 en 2022 dejó el mercado en manos de otros.

Mientras Londres discute, el dinero se mueve. Argentina estrena un programa de ciudadanía por inversión desde 350.000 dólares, sin ruta pasiva de inmobiliario y con la promesa de controlar a los intermediarios. Emiratos ofrece diez años de residencia a quien compre una casa de 545.000 dólares, y también a enfermeros, profesores y jugadores de esports. Hasta Peter Thiel compró una mansión de doce millones en Buenos Aires.

El discurso americano también cambió. Elena Ruda, de Immigrant Invest, cuenta que una cuarta parte de las consultas ya viene de profesionales de clase media con ahorros, no de multimillonarios. Mischa Mannix-Opie, de Greener Pastures, lo dice sin adornos: muchas familias no piensan irse de Estados Unidos, solo quieren saber que tienen otra puerta. En Nueva Zelanda los estadounidenses son ya la primera fuente de solicitudes para el visado de inversor reformado.

Un país que trata a sus contribuyentes ricos como rehenes no los retiene, los espanta. David Lesperance lo clava: no se les recortan las alas, se les da un motivo para quedarse. El Reino Unido lleva cuatro años haciendo lo contrario y luego se pregunta por qué se vacía la caja.