Hungría cobra impuestos a quien ya se fue
1% anual sobre todo lo que pase de 1.000 millones de florines. Hungría publicó un borrador de impuesto al patrimonio que no solo persigue a los ricos locales, sino que también va a por los que se marcharon y por los extranjeros que tienen algo allí.
El texto del Ministerio de Finanzas es de los que se leen dos veces. A partir de 1.000 millones de florines, unos 3,08 millones de dólares, el Estado se queda con el 1% del patrimonio neto cada año. Si la fortuna supera los 100.000 millones de florines, el tramo de arriba paga además un 1,5%. La ley entraría en vigor el 15 de diciembre y la primera factura se calcularía sobre lo que cada uno tenga el 31 de diciembre de 2026, con la declaración y el pago hasta agosto de 2027.
Lo interesante viene con quién cuenta como residente. Los húngaros siguen siendo residentes fiscales hasta diez años después de irse del país, así que alguien que emigró en 2018 y hoy vive en Miami o en Buenos Aires todavía le debe al fisco húngaro su patrimonio mundial. Los no residentes, por su parte, pagan por inmuebles, derechos sobre inmuebles y participaciones en sociedades húngaras, o en extranjeras cuyos balances sean más del 75% propiedad húngara. Un alemán con una filial en Hungría puede acabar pagando por su propia empresa.
Y hay cláusula retroactiva. El fisco podría revisar transferencias y reestructuraciones hechas desde el 14 de mayo, cuando el gobierno ordenó preparar el impuesto, y el contribuyente tendrá que demostrar que la operación tenía una razón económica y no la de esconder el dinero. En un país donde el Constitucional ya anuló con efecto retroactivo un impuesto parecido en 2010, la seguridad jurídica queda en el aire.
El gobierno de Peter Magyar estima que alcanzará a 15.000 personas ricas y 2.000 gestores de activos, y que recaudará 800.000 millones de florines en cuatro años. La lógica es vieja y sencilla: cuando el Estado necesita dinero, siempre encuentra a alguien a quien cobrarle. Y siempre empieza por el que tiene la maleta medio hecha.

