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El gasoil ruso que Trump necesita para las elecciones

Trump anunció el viernes que Rusia le entregará 300.000 toneladas de diésel de inmediato después de una llamada con Putin, y el paquete no acaba ahí: otras 500.000 en noviembre, un millón más inmediatamente después y tres millones adicionales en poco tiempo, según dijo en Truth Social. El Tesoro emitió una licencia temporal para que el combustible ruso llegue al mercado global. Estados Unidos no importaba petróleo ruso desde 2022, cuando Biden lo prohibió tras la invasión de Ucrania.

El detalle que explica todo: el galón de diésel estaba a 6,23 dólares el viernes, después de tocar un récord de 6,52 el 22 de septiembre. La guerra con Irán disparó los precios y las elecciones de medio mandato son el 3 de noviembre. Trump lo dijo sin rodeos: los precios bajos, sobre todo para granjeros, ganaderos y camioneros, son su prioridad.

Zelenski lo llamó un regalo a Putin y una debilidad evidente, porque aliviar las sanciones sin una desescalada real solo le da a Moscú más tiempo para matar. El Reino Unido dijo que mantendrá su régimen de sanciones más duro. Putin, por su parte, celebró que la jugada tendrá un impacto positivo en toda la economía global. Todos tienen parte de razón y todos miran su propio interés.

Al final, el ciudadano de a pie solo ve una cosa: el surtidor. El precio lo fijaron una guerra lejana y unos señores que se tutean por teléfono. Que el diésel llegue de Moscú o de Texas le da exactamente igual a quien tiene que llenar el depósito para ir a trabajar.

Vender esto como una victoria diplomática es un atajo. Es un parche para que la gente no llegue furiosa a las urnas con el litro por las nubes. Los precios bajan un par de meses, se vota, y después se verá quién paga la factura.