El ex jefe del espionaje alemán vendía secretos
August Hanning, ex presidente del servicio de inteligencia alemán, fue arrestado este martes por espionaje y traición. El hombre de 80 años dirigió la Bundesnachrichtendienst (BND) entre 1998 y 2005 y ahora la fiscalía federal lo acusa de pasar información política a un servicio extranjero durante años.
El otro detenido es Manfred D., exjefe de gabinete de Hanning, que siguió dentro de la BND hasta este año. Según la fiscalía, desde la primavera de 2010 le pasaba documentos clasificados a cambio de dinero, unos 2.000 archivos sensibles, y Hanning los usaba después en su consultoría privada. La policía encontró un dispositivo de almacenamiento con material reciente.
Es el mismo cuento de siempre, con uniforme nuevo. Los que prometen cuidar el secreto del Estado eran justamente los que lo vendían al mejor postor, y el sistema que se jacta de su seguridad dejó que un jubilado con contactos siguiera trabajando la información durante una década antes de que alguien se diera cuenta.
Cuando los guardianes del orden venden el orden, la lección no la da el caso aislado, la da el patrón: cada escándalo de espionaje en Europa en los últimos años termina con el dedo apuntando hacia adentro, no hacia Moscú ni hacia ningún enemigo externo. El problema nunca fue el adversario afuera; fue la casa que dejó la puerta abierta.

